DESDE EL MUNICIPIO /// RD debe poner sus barbas en remojo

Por Juan López La sabiduría popular utiliza la expresión “poner las barbas en remojo…cuando vea que las de tus vecinos están ar...



Juan López

Por Juan López

La sabiduría popular utiliza la expresión “poner las barbas en remojo…cuando vea que las de tus vecinos están ardiendo” para advertir que se debe tener cuidado con lo que está  aconteciendo, a los fines de evitar que acontezca la misma situación que está afectando a sus vecinos o semejantes.

Esta reflexión viene a propósito de las crisis económicas, políticas y sociales que, “como un fantasma”, recorre por  10 países americanos: Haití, Venezuela, Nicaragua, Argentina, Hondura, Ecuador, EE. UU., El Salvador, Perú y Colombia. Veamos.

La profunda crisis general por la que atraviesa la vecina república de Haití evidencia que ese país tocó fondo. Va de mal en peor. Es un verdadero Estado fallido, cuya solución es tan sombría como difícil y de impacto negativo para la R. Dominicana (RD).

La increíble crisis que, desde hace seis años, afecta la vida del pueblo venezolano se visualiza con la súper inflación, la inexistencia de productos básicos de la canasta familiar, la masiva e incesante emigración y el desasosiego político, productos directos de las erráticas ejecutorias del gobierno de Nicolás Maduro.  

El gobierno de los esposos Daniel Ortega, presidente, y Rosario Murillo, vicepresidenta, (2do. caso en la historia política de América Latina) se encuentra  en el “filo de la navaja”, como consecuencia de múltiples desaciertos económicos, el hastío de los nicaragüenses generado por ese nefasto nepotismo y la represión  contra las libertades tienen a Nicaragua padeciendo una profunda crisis política sin solución a la vista.

El gobierno argentino del presidente Mauricio Macri, quien está a un tris de  sucumbir por la inflación y problemas económicos, no obstante el multimillonario préstamo que, recientemente, le otorgó el FMI. Esta situación tiene a los argentinos sufriendo una crisis económica que trasciende a lo social y político  que se la podrían cobrar con los resultados de las  elecciones presidenciales de este 27 de octubre.

Es incierto el futuro del marrullero presidente de Hondura.  Juan Orlando  Hernández está en “la picota”, desde hace un mes,  por los testimonios de confesos y convictos narcotraficantes que lo presentan como beneficiario directo de dinero proveniente de las drogas. Incluso, su hermano Juan Antonio Hernández,  exdiputado,  ya está preso y acusado ante un tribunal  de EE.UU. por traficar con drogas en gran escala.

El gobierno del inefable Lenin Moreno está en peligro. Tuvo que “huir y arrinconarse” fuera del palacio presidencial por la furia de las indetenibles protestas que lidera la Confederación de Nacionalidades Indígenas  (CONAIE) contra el “paquetazo económico made in FMI” que pretende imponer en Ecuador. Desde hace 10 días el país está ascuas y prácticamente paralizado. El toque de queda y estado de emergencia que decretó no detienen la ola de repudio a su arbitraria política económica, que lo podría echar del poder.

Los propósitos de los congresistas demócratas en EE.UU. siguen avanzando hacia el “impeachment” contra el presidente Donald Trump, lo que pondría en “jaque mate” su gobierno y la reelección como respuesta y consecuencia de sus cuestionadas decisiones con respecto al comercio internacional, por sus políticas  ante los conflictos con pueblos y gobiernos de  medio oriente y las presiones directas ante el gobierno de Ucrania para investigar a un hijo de su rival político, el ex vicepresidente Joe Biden.

En situaciones políticas muy delicadas también se encuentran los gobiernos de El Salvador, Perú  y Colombia que, aunque sus presidentes mantienen control de la situación, de no tomar medidas oportunas podrían llegar a nivel de crisis políticas desestabilizadoras.

Obviamente, de ese torbellino político se excluye a la RD.  Nuestro país disfruta de una envidiable estabilidad macroeconómica, de paz política y de procesos que consolidan el sistema de partidos y fortalecen la gobernabilidad  democrática.

No obstante, es menester que en la RD se tome en cuenta las pesimistas proyecciones económicas que plantean diversos organismos internacionales para América Latina y así como los intereses que se mueven alrededor de la geopolítica americana ya que son indicadores que ameritan serias ponderaciones para que la RD “ponga sus barbas en remojo”.

También por el extenso y complicado proceso electoral en que se encuentra inmersa la RD de cara al 2020 (posiblemente hasta junio del 2020) y  la crisis que se avizora en el PLD, partido gobernante, es de prudencia política que, como advertencia y misa en salud,  la RD debe “poner sus barbas en remojo” para prever e impedir la llegada del fantasma de las crisis económicas, políticas y sociales que están recorriendo el continente americano. ¡He dicho, mi alma está salvada!

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