DEL PRESENTE AL FUTURO /// El valor de los méritos políticos para preservar la institucionalidad

José Núñez                                                                                                                           ...



José Núñez                                                                                                                    


Hoy en día se vive lo que se pueda considerar ya, una era de decadencia en sentido general en los partidos políticos dominicanos, y todo viene al caso, porque han superado los años de una época o período de crisis institucional estas organizaciones políticas, que son como el corazón al cuerpo para poder sostenerse y hacer viables los sistemas democráticos.




Esa realidad de los años muy prolongados de las crisis institucionales en los partidos políticos, de la cual no se ha escapado la obra cumbre del Profesor Juan Bosch, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y que no ha hecho metástasis en ésta, por sus casi 16 años ininterrumpidos gobernando la nación, pero ha causado retomar el tema, por las personas que quieren aspirar a un cargo público de supremacía sin prácticamente conocer la institución que le serviría de plataforma.

En este contexto, el anterior razonamiento no es un argumento caprichoso, lo que sí es muy oportuno, por lo que se está viviendo en el PLD; el partido que está en el Poder, es el más grande del país, y por su condición de partido gobernante, es también el más importante, algo así como el eje central del sistema de partidos en la Nación.

Todo lo que se observa, es porque se han disminuido significativamente los demás partidos mayoritarios, o están en una etapa de construcción, o son noveles o muy viejos, estancados, también con escasez de liderazgo, inclusive, otros de esos mismos partidos pequeños, no tienen mucha gente ni líderes, es decir, les escasea la posibilidad de crecer.

Entonces, es precisamente por esta situación, que hay que observar y tomar una posición al respecto, por lo que se vive y es una potencial amenaza en la actualidad para el PLD.

Es que si el candidato que apareció de sopetón, traído por los cabellos, como «un invento de oficina», y que está mostrando un desconocimiento importante en el manejo de los principales temas nacionales, los que son de debates permanentes por ser los mismos de un interés generalizado, usted puede imaginarse lo que sería para el PLD y el país, que alguien con esas aptitudes y características, se convierta en el timón de la Nación, y de paso, en la figura principal en ambos lugares (el país y el PLD).

Por lo tanto, al precandidato denominado el delfín, y que ahora no puede ir a los programas de entrevistas en vivo, ya sean radiales o televisados, so pena de que tenga que exponer sus falencias de intelecto, al señor gerente, obviamente, se le puede aplicar a la perfección la frase popular que dice; «zapatero a su zapato».


Además, con las experiencias nefastas en el país, cuando un partido ha caído en las manos de uno no político o de un empresario, ahí están los datos ratificados por los resultados, y en la situación del tamaño o el número de simpatizantes y miembros de esas organizaciones, algo realmente patético, es decir, muy lamentable para una democracia en cierne.

De ahí la importancia vital, del porqué el valor de los méritos es tan importante entre nuestros líderes sin importar el tipo de organización de que se trate, pero sin dejar de reconocer, que cuando es en un partido político, este tema del valor de los méritos políticos o el ser meritorio, si usted aspira a dirigir ese tipo de institución tanto como al país, hay que tomarlo muy en cuenta.

En otras palabras, el valor de las personas meritorias radica en que son las garantías de una buena ejecución en el cargo ejecutivo que desempeñan, y aun así, muchas han fallado, ahora bien, los que no tienen méritos, ahí no hay nada que buscar, son gente generalmente sin compromisos con el partido ni el país, aunque si, con su fortuna.

Vale la pena no arriesgarse poniendo en las manos de una persona sin valor en sus méritos políticos el destino de una organización, mucho menos entonces, el de un país, inclusive, independientemente de que la misma sea rica o pobre, empresario o un gerente.

En definitiva, cuando no existe el valor de los méritos políticos, empoderar a las personas para que dirijan en los niveles más superiores, siempre o por regla general, se paga un costo social elevadísimo.

¡Y al PLD, en la actualidad, mucho de los que se hacían y hasta se hacen llamar discípulos del Profesor Juan Bosch, lo quieren meter en esa vuelta!; pero gracias a Dios, a la base del Partido y a la población mayoritariamente, no se va a poder.

@josenunez00   

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