DEL PRESENTE AL FUTURO /// El PLD dividido, un candidato novel y el presidente impedido

José Núñez El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ha pasado de las palabras a los hechos, de las diatribas, de las críticas ...


José Núñez

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ha pasado de las palabras a los hechos, de las diatribas, de las críticas internas en todas las direcciones, del desconocimiento de los méritos y el estatus partidario donde ya no importaban los rangos, ni las jerarquías, a su lastimosa división, en otras palabras; «de aquellos polvos vienen estos lodos».
 
Así es, el partido de la estrella amarilla y la bandera morada está formalmente dividido. Fue que sus estructuras dirigénciales, especialmente su Comité Político, hicieron caso omiso a su Método de Trabajo y al seguimiento de sus actividades organizativas, además de hacer a un lado la formación política de todos sus miembros.

Se abrieron desde el 2002 tal cual el viento en una extensa pradera, pasaron de tener una  estructura  organizada, disciplinada y bien formada políticamente hablando, a una maquinaria electoral masificada, demoledora y temida, que no conoce la derrota, lo que ha hecho proceder a muchos con el lema, «el fin justifica los medios», donde hasta se lo aplican entre ellos mismos.

Ahora comienzan las cosechas de lo negativo que han sembrado por casi dos décadas, donde nadie conoce los límites de las consecuencias, pero que se vislumbran en el corto plazo, que ya no es lo mismo y no serán iguales los resultados que cosechará la otrora, más exitosa y unida fuerza política que haya conocido el país; el PLD.

Es que la división en los partidos políticos es negativa por ser tan fragmentadora y debilitante de los organismos y órganos que forman las estructuras partidarias.

Las divisiones son buenas en las brigadas o regimientos homogéneos para llevar a cabo una que otra labor. También, en el proceso de reproducción de las células donde se pueden originar otras células hijas.

En este mismo orden, la división de poderes hace eficiente y eficaz a los Estados y a todas las organizaciones, así como también la división del trabajo es un proceso incuestionable, ya que distribuye en distintas categorías y especialidades las labores y compromisos que garantizan alcanzar los objetivos, la meta, el éxito.

Ahora bien, en los partidos políticos, al éstos dividirse, es un cáncer que hace metástasis,  generalmente se convierte en letal o los reduce significativamente, y si el partido afectado sale airoso de la misma, es en base a un trabajo intenso y de largo plazo (nunca en el corto plazo), teniendo de frente un liderazgo firme, que por él a pesar de los pesares, deja sus manchas indelebles.

Y si esa división partidaria es previo a un proceso electoral que está a la vuelta de la esquina, como por ejemplo pasa en la actualidad con el PLD, los efectos lacerantes se van a sentir más intensos en una parte de la organización que en la otra, o sea, la que más tiene del pastel estatal es la que más tiende a perder.

Señores, si esta división que es una ruptura política que involucra a la nación con un poco más de inclinación a lo popular y viéndose a Leonel Fernández como la víctima, al que no le pueden decir ya sus excompañeros, que representaba una minoría en el PLD, todo lo contrario, su liderazgo y popularidad quedaron ratificados y fortalecidos en un lugar cimero.

Lo dicho anteriormente, es independientemente del poco apoyo que tenía el doctor Fernández de los Comités Central y el Político, donde siempre sus integrantes se adhieren al que controla los decretos, o sea, son según las circunstancias.

En este contexto, si el candidato que va por el partido madre, el que se fragmentó (el PLD), no es un aspirante sólido, popular, carismático, y que además, represente una buena cuota del liderazgo interno y externo, las cosas son muy probables que les resulten adversas al que aspira por la organización dividida que lo está postulando.

En otras palabras, tales coyunturas divisionistas no son para aspirantes noveles o novatos, porque la competencia se hace muy conflictiva, tensa y muy bien observada por la población, donde estudian y valoran cada uno de los pasos de los competidores, como son; sus propuestas, como se expresan, cómo van en las encuestas…,  es por estas situaciones que son momentos para políticos con experiencia, linces.

Y en la coyuntura que vive actualmente el dividido partido morado, con un presidente popular como lo es el licenciado Danilo Medina, es algo frustrante para su gente que él no pueda postularse, especialmente estando en tiempos de divisiones, donde no se puede errar en nada, porque resulta que no se pueden transferir; la popularidad, el liderazgo o las simpatías, es que no son cheques, ni cuentas corrientes, muchos menos minutos libres en su celular que se pueden regalar.

Estas tres variables; la de un partido dividido en medio de una campaña electoral, tener un candidato novato, es decir, ser un improvisado del mundo político, también, de que la persona más popular de la organización fragmentada (el PLD) no pueda aspirar a la presidencia por un asunto de impedimento constitucional, es lo mismo que decirles, que a ese partido le han caído tres de las principales plagas de las diez que azotaron a Egipto, según las Santas Escrituras.

En definitiva, al no existir en los partidos políticos una división acorazada o blindada, todo lo contrario, con ésta pierden la coraza y el blindaje electoral, por lo tanto, sin intenciones de ser adivino, aunque sí un analista objetivo, el PLD anda en caminos no muy halagüeños en cuanto a mantener su primacía electoral para las elecciones de febrero y mayo del año 2020.

@josenunez00     

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