Importancia de tener la maquinaria electoral motivada en un partido de masa

José Núñez  Lic. José Núñez  Es de conocimiento generalizado que no son las masas de forma exclusiva o determinante quienes deci...

José Núñez
Lic. José Núñez


Es de conocimiento generalizado que no son las masas de forma exclusiva o determinante quienes deciden quién va a dirigir el Estado o el que se queda con el control de éste, pero no por ello nadie osa minimizarlas, excluirlas, dejarlas de un lado, sino al revés, se diseñan políticas dirigidas hacia este sector, bien concebidas o no, pero con un fin, apoderarse de su simpatía, aún reconociendo que al no ser por un asunto de ideología la referida simpatía es coyuntural, frágil, espontanea y por tanto no posee garantía de largo plazo.

El razonamiento del párrafo anterior toma mayor relevancia en nuestro

 país, ya que los partidos mayoritarios se han convertido en maquinarias electorales (Inclusive el PLD, que tanto se ufanaba de tener una militancia instruida y educada políticamente), poseen y demuestran una verdadera capacidad de movilización de sus masas, la cual es realmente impresionante, tan determinante que sacan literalmente a las fuerzas políticas minoritarias o emergentes de las calles antes de iniciarse formalmente la competencia por el control en la administración de la cosa pública.

La percepción que irradian las masas populares es contagiosa, se transmite en los votantes de menores niveles de instrucción, no es un asunto racional, y aquí está la mayor potencialidad de votos, hacen al candidato popular en los extractos de menores ingresos y de más bajo nivel educativo.

El mensaje que emiten los dirigentes de una maquinaria electoral, lo que dejan de impresión, cultiva el terreno para que el candidato sea admitido en su entorno, en su siquis y luego escogido como la esperanza de las masas, y se convierte de esta forma en un voto duro y defensor del aspirante a la presidencia de la república, que tiene en sus manos la garantía de su futuro y el de su familia en el corto plazo.

Su motivación los pone en actitud de participar e integrar a otros a la actividades proselitistas (Salir con banderas a las calles, participar en las caravanas, en las caminatas, hacer visitas de contactos, etc.), tan necesarias para las batallas políticas antes y durante el proceso electoral, tanto es así que se da por entendido que sin estas movilizaciones electorales, el partido que no demuestra en las calles su fortaleza que se despida de sus aspiraciones por obtener el poder a través del voto popular en nuestro país.

La capacidad que pueden generar de movilizarse por estar conviviendo en el mismo barrio le facilita el contacto con las masas, oyen sus deseos, ver y parpar sus necesidades, las críticas que hacen, que si están motivado por ir a votar realmente, conocen en su terreno más que nadie quienes van o no a movilizarse en favor de algún aspirante, a quienes hay que buscar, motivar, enzarzar, etc.

El potencial de poder multiplicarse al estar juntos a ellos, vivir sus penas y alegrías, ser sus representantes de una u otra forma, generan probabilidades significativas de hacer incrementar la simpatía del candidato y especialmente cuando son líderes en sus comunidades, ya sea a nivel de Juntas de Vecinos, Clubes Deportivos y Culturales, de Iglesias y de militantes y/o activistas políticos comprometidos con sus sectores y que tengan algún poder o empoderamiento de resolver un problema en su barrio con eficacia, básicamente si representa al partido que está en el poder.

En este contexto se presentan dos extremos, primero, el partido que está en la oposición, que con todos sus legítimos derechos quiere desplazar de su trono al que ostenta el poder, pregona por un lado la crítica a todo, sea o no real lo planteado, nada está bien ni se hace como se debe hacer (En política se vale todo y en tiempo electoral se ponen en prácticas todos los métodos posibles), ofertan la esperanza sin límites, se comprometen a resolver todos los problemas, inclusive hasta lo que no han llegado, aquí caben todos los sueños, no importa el tamaño ni la cantidad, ahora el detalle está en que este mensaje al electorado le llegue, pueda digerirlo, le sea creíble, lo que obviamente le garantizaría el voto.

Segundo extremo, el partido que está en el poder, también con sus legítimos derechos de aspirar a mantenerse con el gobierno en sus manos, su papel, su tarea es hacer que el ejército de su dirigencia a nivel medio y de base esté motivado, dispuestos a hacer el trabajo político que se le encomiende, y que el mayor número posible de éstos dirigentes medios y de los sectores populares y comunitarios tengan un nivel mínimo de empoderamiento.

Finalmente, el partido político que cumpla con mayor eficacia y eficiencia, que aplique este criterio más cabalmente, con los detalles que se han expuesto, será el que posiblemente logre sus aspiraciones de obtener el poder político o de quedarse con éste.            

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