Los cementerios de Santo Domingo Este: actualidad y perspectivas

Ramón Betances.-  La mayoría de nosotros acude con cierta frecuencia a lugares que nos ofrecen cierto confort y diversión como los par...


Ramón Betances.- 

La mayoría de nosotros acude con cierta frecuencia a lugares que nos ofrecen cierto confort y diversión como los parques,  los  malecones, cines  y hasta nuestros supermercados,  con sus bien organizadas estanterías y su ambiente estupendamente climatizado.

Esto contrasta con una realidad menos frecuente y feliz: la triste circunstancia en que tenemos  que visitar un cementerio.

Sólo cuando llega este desafortunado momento, ni deseado ni elegido,  es que nos percatamos del deprimente estado en que se encuentran nuestros camposantos.

Es entonces cuando los cementerios del municipio acaban funcionando como una lupa de la muerte. Por ellos nuestro dolor es más grande.

Esa experiencia es muy diferente a la que se vive en los cementerios de los ricos. Hermosísimos jardines que nos hacen sentir que dejamos en el paraíso a nuestros seres queridos.

En cambio, en nuestros pobres camposantos, lo último que se hace es descansar en paz. 

Escribo sobre este tema porque pienso que debemos darle más importancia a estos espacios tan poco apetecibles como infaltables, especialmente donde hay vivos.

Es que un cementerio es un lugar donde se hace mucho más que poner bajo tierra los cuerpos de los que se han marchado al otro mundo.

Empezando por el hecho de que enterrar a una persona, o lo que fue una persona, es más que un solemne ritual religioso, es una eficaz defensa, si se hace como Dios manda, de la salud de los que permanecen con vida.

En consecuencia, enterrar bien es un asunto de salud nacional.

En el caso del municipio Santo Domingo Este se cuenta con cuatro cementerios. Tres de ellos están bajo la dirección de la alcaldía y uno, el mejorcito, es de administración privada.

El primer cementerio, por orden de antigüedad en el servicio, es el de Los Minas Viejo, tan viejo que al parecer hasta el nombre se le ha perdido en el camino. Fue creado en el año 1875.

El siguiente tiene un nombre poco fúnebre, El Bonito, construido en el año 1909, ubicado en la carretera Mella, al lado de la Fuerza Aérea.

Los Minas tiene otro cementerio, más joven que el anterior,  pero tan lleno que no le cabe un sarcófago más. Se conoce como el cementerio de Vietnam por estar en la entrada de este popular sector, pero el nombre oficial con el que nació este camposanto es precisamente el de un  santo muy presente en Los Minas: San Vicente de Paúl. Este cementerio fue creado en el año 1961. Está en la geografía del sector San Antonio como un triste punto final de la calle Trina Moya de Vázquez.

A continuación sigue uno de nombre algo más convencional: el Cristo Salvador.

Comparado con los anteriores, este es un cementerio jovencito. Fue construido en el año 1990 y está felizmente ubicado en la carretera Mella, en San Luis.

Aunque parezca paradójico no es desacertado decir que a pesar de su corta edad este cementerio está muy próximo a ser un cementerio «muerto».

Su capacidad de recepción de difuntos es cada vez más precaria. Tanto que las nuevas autoridades de la alcaldía de Santo Domingo Este ya adelantan gestiones, en un inicio muy polémicas, para adquirir un nuevo terreno para la construcción de un camposanto nuevo y más funcional.

En un próximo artículo abordaremos nuestro único campo sacramental privado y formularemos algunas sugerencias para mejorar el uso de esto espacios ya que según algunos expertos en la materia si no mejoramos su productiva tendremos en nuestro municipio una necrópolis  sin espacio para que los vivos  apoyen sus falanges y circulen.

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