¿Por qué Margarita?

Belarminio Ramírez Morillo Autor: Belarminio Ramírez Morillo   Margarita Cedeño de Fernán...



Belarminio Ramírez Morillo
Autor: Belarminio Ramírez Morillo
 
Margarita Cedeño de Fernández por los valores que promueve, por los sentimientos que la impulsan, y por los buenos ejemplos que ha dado en su vida, se ha convertido en un modelo para los demás. 

En estos momentos, Margarita se encuentra en una fase de su carrera política y de su vida, en que les resulta fácil persuadir, inspirar y motivar a otros a que la sigan. 

El éxito que está teniendo la doctora Margarita Cedeño de Fernández, se debe fundamentalmente a que se ha sumergido en la ejecución de un plan de acción, sin que nada pueda distraerla. Saca provecho tanto de los reconocimientos y valoraciones a su trabajo, como de las críticas soeces.

Margarita es una especie que se alimenta de su propia energía, de su yo interior. Cuando inició su plan de acción en el Despacho de la Primera Dama, recibió ataques despiadados y groseros de personas y sectores que movidos por la inquina y los intereses, intentaban detenerla, pero sin darse cuenta, estos lo que hicieron fue estimularla a continuar la marcha.

Dentro de Margarita, hay un ser político innato que ha comenzado a salir, y se encuentra en plena fase de crecimiento. Margarita también, ha demostrado que es una discípula aventajada de su esposo, el doctor Leonel Fernández Reyna, quien es uno de los líderes más trascendentes y eficaces que ha tenido la República Dominicana, a lo largo de toda su historia.

Desde el Despacho de la Primera Dama, Margarita actúa con la misma estrategia que movió a Leonel Fernández desde su arribo al poder en 1996, y que contribuyó a que en poco tiempo se convirtiera en el principal líder político de la Nación. Tanto Leonel como Margarita se caracterizan por poseer liderazgos  que trascienden la arquitectura de los partidos. Leonel, aunque preside al Partido de la Liberación Dominicana, desde el ejercicio del poder se comporta como el líder máximo del pueblo dominicano, y esa forma de actuar, ha contribuido a que se consolide, no se sabe hasta cuándo, como el principal líder de la República Dominicana.

Margarita desde el Despacho de la Primera Dama, diseñó y enfocó los Programas al servicio de los segmentos de la población identificados como objetivos, sin mostrar ningún interés, ni ningún propósito encubierto, como es cultura en la República Dominicana, de enmascarar las acciones para que sólo beneficien a los partidarios de la organización a la que pertenece. La forma de ganar, como plantea el prestigioso consultor político norteamericano, Dick Morris en su obra: El nuevo príncipe (2003) “es trascender esta arquitectura, no invertir en ella.” Margarita al igual que Leonel, apostó por convertirse en un activo político de toda la sociedad, y lo logró.

De Margarita haberse puesto en las manos exclusivas de los dirigentes y técnicos de su partido –el PLD- no hubiera podido trascender la arquitectura política de la entidad, y por tanto, en los actuales momentos no fuera ese producto político que cuenta con los niveles más altos de simpatías y agrados en todo el conglomerado social, colocada en todos los parámetros de medición muy por encima en popularidad y en valoración positiva, de la organización política que la postuló como candidata vicepresidencial para las elecciones  del 2012.

La trascendencia de la arquitectura política de la organización en su accionar dentro del Despacho de la Primera Dama, es lo que hecho que Margarita logre un posicionamiento en la población, que no han podido mínimamente alcanzar figuras importantes del Partido de la Liberación Dominicana, que han desempeñados puestos claves y de mucha influencia y poder en los tres periodos de gobierno, y hoy tratan de descifrar en su interior, sin encontrar las respuestas convincentes: ¿Por qué esta mujer, en tan poco tiempo, pudo lograr ser admirada, querida y hasta amada, por un porcentaje tan alto de la población? ¿Qué es lo que tiene Margarita que a ellos les hace falta?

Margarita ha llegado lejos, está en un sitial privilegiado en los agrados y simpatías de la población, como no lo había logrado ninguna otra mujer en el estadio histórico de la democracia dominicana. Ni siquiera la doctora Milagros Ortiz Bosch en la época de su mayor gloria y apogeo en las campañas electorales de 1994 y 1996, alcanzó los niveles de popularidad con que cuenta Margarita en la ruta del proceso electoral del 2012.

Aunque la cúpula dirigente del PLD, no haya querido decirlo con franqueza, ante el hecho de que Leonel estaría ausente en la boleta electoral del 2012, la posibilidad de ganar la contienda electoral quedaba supeditada a que Margarita fuera escogida como la compañera de Danilo. O sea que para los anales de la historia, es bueno que cuente, que su escogencia como candidata vicepresidencial no fue un premio a su persona por el hecho de ser la esposa del gobernante, como han dicho algunos. Su escogencia se debió al hecho cierto de que dentro del universo de opciones que se contemplaban para acompañar a Danilo Medina, ella era la única que garantizaba la continuidad del PLD en el poder. 

Margarita es una mujer enfocada en el trabajo y en su familia. Está inmersa en vivir su propia vida, y en cumplir con sus propias metas. Es un liderazgo basado en resultados, con un crecimiento que guarda relación directa con la eficacia de los programas del Despacho de la Primera Dama.

Margarita tiene a favor de su causa el hecho de que sus metas y sus planes son complementarios de las metas, los planes y la visión su esposo, el presidente Leonel Fernández Reyna. Esta sincronización en la forma de pensar y actuar con el gobernante y líder del PLD, constituye una de las razones elementales de su crecimiento.

Margarita está hecha de una madera tan fuerte, que el liderazgo tóxico que abunda mucho en la República Dominicana, sobre todo en los círculos creadores de opinión pública, la escogió como su blanco, pero no han podido mínimamente distraerla ni detenerla. Margarita es una mujer batalladora, de “armas a tomar”, sabe muy bien, como señaló Mary V. Smith, que “el único lugar donde se puede hallar el éxito sin trabajar es en el diccionario.”

Como Primera Dama, Margarita pudo escoger vivir una vida de glamur, pero no lo hizo. Optó por dedicarse al trabajo para servirle a los más necesitados.  Optó por vincularse y servirle con entrega total a los sectores marginados de la población, aquellos nichos de pobreza extrema, donde a los funcionarios no le gusta estar, ni le gusta percibir. Margarita está dedicando su vida a la causa de la equidad, el bien común y la justicia social. 

Con esa actitud, escogió el camino de la grandeza. Por eso, hoy sus críticos más despiadados han tenido que “tragar en seco” y callar, mientras ella, para su gloria y estímulo, recibe como recompensa a su encomiable labor, el abrazo noble, la mirada agradecida y el afecto de un pueblo que sabe colocar a cada personaje público en el sitial que merece. 

A Margarita se le observa muy feliz mientras lleva a cabo la misión de servir. Por eso, para ella, el trabajo no se torna agotador. Es un ejemplo tanto en su vida pública como privada, y eso le convierte en un paradigma, no sólo dentro del población femenina, sino dentro todo el universo dominicano.

Su ser está revestido de una gracia y una virtud, que hace que las personas se sientan cómodas y felices al verla, escucharla y saludarla. Es un liderazgo que se torna amable. Es como si las personas vieran por los ojos de Margarita. Inclusive, hay un porcentaje importante de la población que se siente bien representado en ella. Su escogencia como candidata vicepresidencial de Danilo Medina, llevó tranquilidad a sectores de la población que aunque han votado por Leonel Fernández y el Partido de la Liberación Dominicana en las últimas elecciones, todavía no se consideran peledeistas. 

Además de la solidaridad y la sensibilidad social que están presentes en los actos de su vida, Margarita tiene un pensamiento. La inmensa mayoría de políticos dominicanos, inclusive actores que tienen varias décadas incursionando en la actividad proselitista aspirando a la Presidencia de la República, carecen de un ideario sobre los temas fundamentales de la agenda nacional. Eso hace que su persona tenga buena perspectiva de futuro, y los académicos que aún son renuentes a tomar su liderazgo en serio, pronto tendrán que hacerlo.

Aunque algunos no quieran admitirlo, Margarita es una realidad política, y el mejor ejemplo lo constituye el hecho de que desde el mismo momento en que Danilo Medina la escogió como candidata vicepresidencial, tanto la candidatura presidencial como la organización política que la postula –el PLD-, entraron en un acelerado proceso de crecimiento en las simpatías del electorado.

El posicionamiento de que dispone Margarita es tan bueno que en varios sondeos realizados por una diversidad de firmas encuestadoras de prestigio internacional, quedó como la mejor valorada de todos los candidatos en contienda para las elecciones del 2012. En un sondeo de la firma encuestadora Penn & Schoen realizado en el mes de enero del 2012, Margarita resultó ser la más popular de todas las personalidades políticas de la Nación, con un 59%, seguida por Danilo Medina con un 45% e Hipólito Mejía con un 43%.

La prestigiosa firma internacional Hamilton realizó un estudio entre el 2 y 6 de diciembre del 2006, por encargo del periódico Listín Diario, y dentro de una lista de 15 personalidades públicas, Margarita quedó como la mejor valorada con una opinión favorable de un 71% de los encuestados.

El crecimiento de Margarita lleva consigo un verdadero sentido, por eso, no me cabe la menor duda de que su caso se trata de un éxito perdurable. Margarita tiene una imagen muy buena que ha sido construida en base a mucho trabajo, así como a una vida sustentada en valores. Para caer o para estancar su crecimiento, tendría que cometer grandes errores que hagan que sus seguidores y admiradores se  desencanten y se decepcionen, algo que debido al material de que está hecha y al estilo de vida que lleva, es muy difícil que suceda.

Algo que me ha sorprendido de Margarita, es la riqueza y pureza de su pensamiento. Después de escudriñar cada discurso y cada mensaje emitido por la Primera Dama, he podido comprobar que construyó un ideario en la acción. Su pensamiento no es el producto de un ejercicio académico. Su pensamiento surge de la expresión diaria de su trabajo, cada palabra, cada frase poderosa de profundo contenido social, político, histórico, cultural y educativo, ha sido expresada por Margarita, en el marco de la acción.

Por tanto, el ideario de Margarita, es el resultado directo del trabajo, y eso la convierte en una persona con mucha credibilidad. Margarita no tiene que salir a ofrecer cosas, no tiene que salir a decir lo que hará desde la vicepresidencia de la República para que las personas la sigan, porque ella lo que ha hecho siempre es hacer. En resumen, Margarita es sinónimo de trabajo con sentido humano, y ese es el tipo de liderazgo que hace falta en el siglo XXI, para hacer realidad el Estado Social y Democrático de Derecho que está planteado en el artículo 7 de la Constitucion de la República.

Margarita ejerce un liderazgo afectivo en alta potencia. Logra la conexión a través del afecto que les brinda a las personas, y hace de su labor de servicio a las personas, a las familias necesitadas y a las comunidades, un proceso conmovedor. Ahí está la razón fundamental de los altos niveles de agrado y popularidad de que disfruta.

Margarita se ha ganado el respeto de la inmensa mayoría de los dominicanos y dominicanas. Es una mujer que reúne una serie de cualidades extraordinarias. Como subraya John C. Maxwell (2008) son las cualidades del líder las que hacen que las personas lo sigan y lo respeten. Por tanto, Margarita es una mujer merecedora y digna de ser seguida.

Fuente: El Nuevo Diario

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